|
Un cura párroco, acordándose del salmo que dice que "mil años
en tu presencia son como un ayer que pasó...", y necesitando
dinero para cambiar el tejado de su parroquia, se atrevió a dirigirse con
confianza a Dios.
Le pidió dinero. Dios le contestó que lo buscara, que
pidiera subvenciones oficiales... El párroco contestó que no conseguía
nada por ese camino. Que para cuando concedían algo ya habían pasado años...
Y le dijo a Dios: a propósito, Señor Dios, ¿es cierto
que mil años en tu presencia son como un ayer que pasó?. Y Dios le
contestó: Sí, así es. Mil años de los vuestros son para mí como un
segundo.
¿Entonces, seguro que un millón de nuestras pesetas son
para ti como un céntimo?. Exacto le contestó Dios. Un millón de
vuestras pesetas son como un céntimo para mí.
Pues, por favor, ¿podrías concederme unos pocos céntimos
de los tuyos, para bien de mi parroquia?
No faltaría más, contestó Dios. ¡Espérame un segundo! |