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| Aceptémoslo,
te pasaste un poco de kilos. No te preocupes, tenemos la solución
para que los bajes ¡ya! |
“¡Reduzca
15 kilos en 2 semanas sin rebote y sin esfuerzo!”. Estos
remedios contra la obesidad son promesas de charlatanes. Lo que no
es charlatanería es que la obesidad es un grave problema, que
incluso está calificado como una epidemia mundial.
Sin embargo, no toda lonjita es signo de obesidad. Para saber si
lo que tienes es un probelmón tienes que calcular tu índice de
masa corporal (IMC), algo muy sencillo de hacer si dominas las
matemáticas.
La complicada operación consiste en dividir tu peso (en kilos)
entre el cuadrado de tu estatura (en metros). Ah, ¿verdad?
Ejemplo: si mides 1.60 m. y pesas 63 kg., la operación que tienes
que hacer es:
63 (peso en kilos) ÷ 2.56 (resultado de 1.6 x 1.6), tu IMC será
de 24.6 kg/m2. Pero eso qué significa.
Según los enterados si tu IMC está entre:
20 y 25 Kg/m2: es ideal
25 y 30 kg/m2: se observa un aumento de riesgo. Los pacientes con
este IMC son considerados con sobre peso o exceso de peso, pero no
con obesidad
30 y 35 kg/m2: tienes obesidad leve
35 y 40 kg/m2: padeces obesidad moderada
Por encima de 40 kg/m2: OJO, cuidado, tienes obesidad mórbida
Bajo los 20 Kg/m2: OJO ¡más cuidado! también se observa mayores
índices de dolencias pulmonares y desnutrición. Están en esta
lista, por ejemplo, quienes padecen de anorexia nerviosa.
Una vez identificada tu situación ya podemos decirte qué hacer
si tienes obesidad. Primero que nada, debes cambiar algunos hábitos,
nosotros te ayudamos con estos tips:
Muévete
El sedentarismo es una de las principales causas de la obesidad. Y
está comprobado que la actividad física es uno de los mayores
determinantes del uso de la energía del cuerpo.
El hecho de incrementar la actividad física hace que el cuerpo
tenga que utilizar más calorías y logra que el balance calórico
del cuerpo sea más favorable para no presentar obesidad.
Comer sano no es lo mismo que comer poco
Para mantener una buena salud, es necesario cambiar nuestros hábitos
y prácticas alimentarias. En nuestro medio, por lo general, la
comida diaria parece muy sana aunque en realidad, tiene un 50% de
carbohidratos, un 40% de grasas y un 10% de proteínas.
Debemos iniciar por modificar estos porcentajes y consumir 70% de
carbohidratos, 15% de grasas y 15% de proteínas.
Una manera fácil de llevar a cabo este proyecto es:
* Aumentar la cantidad de: cereales, fruta, verduras, legumbres,
granos, tortilla y pan.
* Comer con moderación: carne de pollo (sin piel), de res,
pescado, clara de huevo, leche y derivados.
* Consumir en mínimas cantidades: mantequilla, margarina,
aceites, dulces, aderezos, azúcar, chocolates, yema de huevo y
refrescos.
* No olvides tomar agua. Tu cuerpo requiere consumir entre 1.5 y 2
litros de agua por día. |
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