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| Entre
James Bond y la Madre Teresa. Ayudar al mundo ¿misión imposible? |
No importa dónde estudies, ni cada cuánto te vayas a segunda
vuelta de mate, todos en algún momento tenemos que pasar por el
insufrible Servicio Social… ni modo. Cuando escogiste escuela
preguntaste su ubicación, el costo de sus colegiaturas, la
calidad de sus fiestas de graduación, los campeonatos del equipo
de fútbol, etc., etc., etc…. ¡pero no preguntaste cómo se
hace el Servicio Social!
Si ya estás en el barco y es turno de sacar adelante el Servicio
Social… pues en vez de convertir la travesía en un funeral, ¡ponte
las pilas!, quizá el Servicio Social no sea tan malo.
¿Recuerdas alguna de las películas de Sean Connery?… Bueno,
tal vez te suene más cercano Pierce Brosnan… ¡sí, el James
Bond con teléfono móvil y con Internet inalámbrico! Si lo ves
con un poco de detenimiento vas a encontrar una coincidencia muy
llamativa… el Servicio Social es lo mismo que el SS de James
Bond, es decir, es lo mismo que el Secret Service… con un poco
de buena fe, el Servicio Social sigue la filosofía de James Bond:
salvar al mundo.
Si eras de esos que se azotan porque el mundo está de cabeza y tú
no sabes ni dónde tienes la tuya, entonces el SS es para ti…
una oportunidad de poner los pies sobre la tierra al estilo del
James Bond en tu pueblo.
Tienes razón, suena exagerado, pero no está tan alejado de la
verdad. No se trata de salvar al mundo… que sí es una utopía…
sino de ayudar a los que tienes cerca de ti; y de paso, créelo,
darte una ayudadita a ti mismo. ¡En serio! Si creías que lo tenías
todo bajo control, espera a que alguna vez alguien te deje en
medio de una ciudad de millones de habitantes donde cada quien
hace lo que puede por salvar el pellejo… o quédate un día en
una colonia perdida de Madrid sin una tarjeta telefónica y sin un
euro en el bolsillo. Entonces te darás cuenta que ese lugar podría
ser más amable, más bonito, la gente menos ruda. Salir de ahí
puede llegar a exigir la habilidad de James Bond al cuadrado.
Así que, por qué no seguir las enseñanzas… y también las
aventuras… de James Bond. En primer lugar, nunca ir solo… ¡en
equipo siempre es más divertido! Luego, recuerda que no hay límites…
¡se necesita ayuda por todos lados! La tercera regla es: más
vale que sobre y no que falte… ¡ponle todos los kilos, ya verás
que siempre hay más por hacer! Y muy importante, dile a tus colegas
lo que estás haciendo… no porque seas muy bueno o para
presumir… sino porque tal vez alguno de tus amigos se anime y
puedan hacer muchas cosas más ¡y con más diversión!
Ya estás armad@, ¡qué esperas! |
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