Había un Rey, llamado Alfredo;
en su reino había mucha paz y alegría, sus súbditos lo querían
mucho, especialmente los más pobres ya que día por medio iba a
visitarlos y ayudarles con alimentos y un poco de dinero; al Rey le
gustaba especialmente ir a visitar a los ancianos y enfermos.
Tenía el Rey Alfredo, en su corte, un caballero muy noble pero muy
ambicioso y envidioso de su Rey y se propuso destronarlo para quedarse
con el reino; a este caballero noble, muy pocos lo apreciaban, más bien
lo despreciaban porque era avaro y se aprovechaba de la gente pobre y
humilde.
Un día se le ocurrió que la única forma de quedarse con el reino era
matando al querido Rey Alfredo, pero para que no lo acusaran de asesino
y usurpador, convenció al Rey Alfredo de ir a la guerra, aunque el rey
no tenía enemigos, lo convenció, con mentiras, que al norte de su
reino querían apoderarse de sus tierras. Así fue como el Rey partió a
la guerra, mientras iban de camino el caballero noble envió unos
soldados de su confianza para que lo emboscaran y lo mataran; una gran
lucha hubo en el campo y en un descuido el Rey Alfredo recibió una
herida casi mortal en el pecho; lo creyeron muerto y le mandaron a decir
al caballero noble lo sucedido.
El caballero noble se coronó rey y rápidamente la gente sintió su
mano dura, nadie lo quería y todos se acordaban y lloraban del buen Rey
Alfredo. Entre tanto el Rey Alfredo no había muerto, sólo quedo muy
mal herido, como pudo llegó donde una familia campesina que lo reconoció
y lo cuidó y curo. Una vez sano, en la familia de los campesinos
pensaron que partiría a pelear con el usurpador del trono, pero el Rey
prefirió dejar en secreto lo que le había sucedido; su única
preocupación era su gente, sus pobres, sus ancianos y sus enfermos; los
quería ayudar, no podía dejarlos solos, pero sabía que si lo reconocían,
el nuevo rey lo mataría sin piedad.
Se le ocurrió una genial idea, se disfrazó de mendigo y así pudo
entrar en su reino sin ser reconocido por los soldados del rey y podía
así visitar a su gente y ayudarlos en todo lo que necesitaban.
¿ Saben?, el Rey Alfredo hizo lo mismo que Jesús, El se disfraza en el
pan y en el vino para venir en ayuda de todos los que lo necesitamos, El
no nos deja solos, siempre está con nosotros mostrándonos su amor,
como el Rey Alfredo a su gente.