|

Juanito,
de dos años, ha pasado tres horas berreando de lo lindo y
hartando a todos los de casa. De repente se calla, y su mamá
le dice:
– ¡Vaya! Por fin acabaste de hacer tu berrinche. ¡Ya era
tiempo, Juanito!
– No mamá -contesta el niño-, todavía no termino, sólo
estoy descansando un poco.

|