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Había
una vez un árbol de duraznos. De repente, un durazno se desprende de
una de las ramas y cae al suelo.
- ¡Ja, ja, ja... Te caíste! -se burlan de él los duraznos que
permanecen en el árbol.
El durazno caído, voltea hacia los otros y les grita:
- ¡Inmaduros!

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